Emprendiendo

Law, People & Happiness

jueves, 11 de junio de 2015

Día 17. A la memoria de Edson Cruz

Hace varios años, escuché en la radio que alguien dijo que te das cuenta que estás envejeciendo cuando tus amigos comienzan a morir. Yo particularmente, he visto a varios de mi generación morir. Hoy, sin embargo, me impactó profundamente la noticia del deceso de Edson. Una persona muy responsable, trabajadora y lista. Recuerdo que cuando Daniel y Jaime me lo presentaron, me pareció muy serio. Su semblante era así (en la foto que comparto es el único que no sonríe). Pero cuando comenzaba a hablar sus palabras y el tono en que decía las cosas te sacaban la risa. Varias veces salimos. En la navidad de 2012 me regaló un arbolito bonsái. Durante varios meses manejó mi contabilidad. Era una persona con mucha energía. Curiosamente, cuando la gente muere todo mundo habla bien de quien falleció. Escribir estas líneas no es un cliché. Es un tributo a un hombre ejemplar. A pesar de que tenía ya varios años de conocerlo y de que nuestra amistad fue como las inglesas (un tanto distante), le tenía cariño. Me impresionaba lo hacendoso que era. Supe que fue muy buen amigo de Jaime desde la infancia y que después fueron un trío imparable con Daniel. Hoy, 11 de junio de 2015, Edson Cruz falleció. Atrás de sí dejó un rastro de luz. Su familia lo llorará. Sus amigos más cercanos lo llorarán. Yo valoro el haber tenido la bendición de conocerlo. Fue una vida valiosa. Mi fe me convence de que él trascendió. Estoy seguro que su esencia está mejor. Su existencia de cuarenta años, bañó de alegría a quienes lo conocieron. Hoy el sol se apagó para sus ojos. Una nueva luz lo envolvió. Descanse en paz.Hace varios años, escuché en la radio que alguien dijo que te das cuenta que estás envejeciendo cuando tus amigos comienzan a morir. Yo particularmente, he visto a varios de mi generación morir. Hoy, sin embargo, me impactó profundamente la noticia del deceso de Edson. Una persona muy responsable, trabajadora y lista. Recuerdo que cuando Daniel y Jaime me lo presentaron, me pareció muy serio. Su semblante era así. Pero cuando comenzaba a hablar sus palabras y el tono en que decía las cosas te sacaban la risa. Varias veces salimos. En la navidad de 2012 me regaló un arbolito bonsái. Durante varios meses manejó mi contabilidad. Era una persona con mucha energía. Curiosamente, cuando la gente muere todo mundo habla bien de quien falleció. Escribir estas líneas no es un cliché. Es un tributo a un hombre ejemplar. A pesar de que tenía ya varios años de conocerlo y de que nuestra amistad fue como las inglesas (un tanto distante), le tenía cariño. Me impresionaba lo hacendoso que era. Supe que fue muy buen amigo de Jaime desde la infancia y que después fueron un trío imparable con Daniel. Hoy, 11 de junio de 2015, Edson Cruz falleció. Atrás de sí dejó un rastro de luz. Su familia lo llorará. Sus amigos más cercanos lo llorarán. Yo valoro el haber tenido la bendición de conocerlo. Fue una vida valiosa. Mi fe me convence de que él trascendió. Estoy seguro que su esencia está mejor. Su existencia de cuarenta años, bañó de alegría a quienes lo conocieron. Hoy el sol se apagó para sus ojos. Una nueva luz lo envolvió. Descanse en paz. 

lunes, 8 de junio de 2015

Día 16: Momentos Maravillosos (2)

El Podcast

Las cosas cotidianas van cobrando sentido y valor a medida que se comparten y que forman parte de las historias que se entrelazan. Hoy más temprano estaba preparándome un sándwich mojado (una de las tantas recetas que aprendí en mi curso de cocina) y me puse a recordar las noches de los últimos 18 meses, cuando mi rutina era preparar cena para dos. A veces era muy cansado porque era el corolario de jornadas agotadoras, pero los minutos que venían cuando nos sentábamos a la mesa y nos veíamos comer eran poéticos. Ahora, a la distancia me doy cuenta de que esos segundos eran trascendentes. En muchas ocasiones he afirmado que la vida está compuesta por instantes y esos recuerdos lo confirman. Ayer mi hermano estuvo desaparecido por varias horas, y estuve muy angustiado, pensé lo peor. Y mientras el reloj caminaba lentamente, recordé las veces que le cambiaba pañales cuando era pequeñito, y aquellas ocasiones en las que salíamos a mojarnos con mi mamá cuando llovía muy recio. Ayer me di cuenta de cuánto amo a mi hermano. Los momentos te hacen crecer. Mientras estás viviéndolos no dimensionas lo importante que cada minuto es. Generalmente es hasta que han pasado que los valoras. Estoy en un proceso de duelo por la ruptura de una relación sentimental. Yo extraño esos momentos y estoy seguro que esa nostalgia no es compartida por quien me abandonó. Sin embargo, no guardo rencor, a pesar de las palabras hirientes y las acusaciones sin fundamento. Todas las noches oro a Dios pidiendo protección por quien me regaló dos años intensos. Dos años que persistirán en mi memoria como tiempo valioso. Desde joven he creído que cuando das amor nunca salís perdiendo, porque si sos correspondido es extraordinario, pero si no es así  al menos crecés en ese sentimiento que hace que valga la pena vivir. Hoy estoy frente a una hoja en blanco que ya tiene muchas letras, y las imágenes de aquellas noches cuando cenábamos no dejan de pasar por mi cabeza como una película sin final. El ruido de la lluvia se encarga de agregarle más nostalgia a la noche. Estoy seguro de algo: Esos instantes me hicieron feliz.  

martes, 19 de mayo de 2015

Día 15: Momentos maravillosos (1)



La vida tiene sentido por los momentos que recordamos. A medida que vamos tomando conciencia de nuestra propia existencia, los humanos vamos acumulando en el cerebro un archivo inmenso de instantes. En este último tiempo me ha tocado vivir un proceso de ruptura sentimental. Y durante estos días he estado recordando aquellos minutos que le dieron certeza a mis jornadas. No puedo dejar de recordar aquel día cuando el dinero no me alcanzó y me sentía en un callejón sin salida, y me dijo que no me preocupara, que aunque fuera una venta de tortillas de harina haríamos para salir adelante. O la primera vez que tomó el timón de mi carro e iba con muchos nervios por temor a chocar. Y también aquella primera vez que vinimos al apartamento y vimos todo vacío y nos abrazamos debajo de la ventana de la que después se convirtió en nuestra habitación. En el momento que esas cosas sucedieron parecían tan cotidianas, pero ahora que nos hemos separado, tienen el valor inmenso de recordarme que sea como fuere, ese tiempo fue extraordinario. Si tuviera la posibilidad de volver el tiempo atrás (como el poema de Borges) y tuviera chance de comenzar de nuevo, sería más consciente de vivir intensamente esos instantes. De doblegar el orgullo y reconocer que nada vale tanto como esos segundos que te marcan la vida. Quizá sería más cariñoso y menos dramático. Lo cierto del caso, es que para quienes aún tienen la fortuna de tener una pareja con la cual comparten su existencia, deben saber que en este mundo donde las cosas fáciles están a la orden del día y donde las cosas superficiales te dejan vacío, el tener la capacidad de disfrutar esos instantes puede hacer que la vida sea un paraíso. 

miércoles, 13 de mayo de 2015

Día 14. Cerrar Círculos y Volver a Vivir (2)



Este es el primer día del resto de mi vida. Acabo de terminar una relación sentimental que creí sería hasta mi vejez. No fue así. Es evidente que ambos tuvimos responsabilidad en que las cosas se nos salieran de las manos y que llegáramos al punto de inflexión donde todo se desmoronó. He quedado muy herido. Sin embargo, hoy he estado recordando los buenos momentos que construimos juntos. No todo el tiempo fue malo, de hecho tuvimos tantas vivencias hermosas que pesan mucho más que lo sucedido en este último tiempo. No voy a negar que he derramado lágrimas al caer en la cuenta de que eso nunca se repetirá. Pero inmediatamente recapacito y me percato de que eso que vivimos juntos será un recuerdo entrañable para ambos. En las cosas más sencillas y cotidianas nos veremos. Por eso debemos aprender a vivir con el presente. Debo confesar que fui muy frío y hasta arrogante en varios momentos, y ciertamente muy tarde lo veo. Reconozco mi parte de culpa. Ya no veré su reacción cuando comprábamos queso para prepararlo derretido ni cuando extendía mis dedos torcidos. Pero recordaré su voz grave. Siempre tan cariñosa. Cuando termina una relación, ni el rencor ni el odio son una opción, aunque uno se sienta golpeado o aunque lo postrero no haya sido como el resto. La paz se encuentra solo perdonándose a sí mismo y perdonando la contraparte. La mejor forma de cerrar un círculo es vivir el duelo, llorar, y desear lo mejor a la persona que amaste. Terminar peleando no debe ser la página final del libro, no cabe en mi cabeza que quienes se amaron tengan un corolario malo. Alguien me dijo que eso era una estupidez. Respeto su punto, pero sigo creyendo que no es la manera de concluir una hermosa historia. Sigo con la mirada en el futuro. Comienzo a perdonarme. Perdono… No sé cuánto tiempo durará este proceso…Lo cierto es que bendigo a quien me regaló dos años increíbles y espero que todo lo bueno que me dio, le sea multiplicado por cien. Merece ser feliz, porque en su momento me regaló una esperanza.

viernes, 17 de abril de 2015

Día 13: Cerrar círculos y volver a vivir (1)



En su libro “The Top Five Regrets of the Dying”, la australiana Bronnie Ware muestra, de acuerdo a su experiencia como enfermera de moribundos, las razones por la que la mayoría de personas que están por morir se arrepienten. La tercera de ellas dice: “Me hubiera gustado haber tenido el coraje de mostrar mis sentimientos”. De hecho, en un reportaje que el periódico londinense The Guardian hizo sobre el libro, se afirma que muchas enfermedades se desarrollan por la amargura y el resentimiento que crecen como consecuencia de no mostrar los verdaderos sentimientos. Esta tesis es ampliamente desarrollada por el Doctor Don Colbert en su libro “Emociones que matan”. Además de lo anterior, he recordado que dentro de las 4 nobles verdades de la filosofía budista se expresa que separarse de lo deseable es sufrimiento y no obtener lo deseado también es sufrimiento. Estas no son perspectivas pesimistas de la existencia, sino todo lo contrario. Creo que darte cuenta de las consecuencias del apego y de no expresar tus sentimientos cobran una factura muy cara en tu propia vida. En este momento, me encuentro en un proceso de cierre de círculos. Una avalancha de sentimientos y emociones se han dejado venir en los últimos días y he visto cómo cambia la perspectiva y proyección en poco tiempo. Tener el coraje de decir y mostrar lo que se siente siempre es difícil porque creemos que podemos perder a quien amamos o porque “queremos mantener la fiesta en paz”. Sin embargo, tarde o temprano las consecuencias se dan, sea porque manifestaste lo que sentías o porque no lo hiciste. En este último caso el perdedor sos vos mismo. La mejor manera de pasar los procesos de duelo donde cerrás círculos y te desapegás, es no teniéndole miedo al dolor de la pérdida. Finalmente, cuando “dejás ir”, cuando perdonás y cuando aceptás que los ciclos terminan, se abren nuevas posibilidades para tu vida. Una puerta se cierra, otras se abren. Un período se acaba, otro comienza. Mientras nos mantenemos apegados a lo que inevitablemente fluye, no nos damos chance de renacer, de retoñar y de avanzar. No sabemos cuánto tiempo nos queda en esta existencia, lo mejor es mostrar nuestros sentimientos y vivir el duelo, porque el tiempo sana todas las heridas. 

domingo, 15 de marzo de 2015

Día 12: Estoy a punto de cumplir 41 años... me gusta vivir.




Estoy a pocos días de cumplir 41 años, y como leí hace tiempo, me encuentro en una encrucijada en la que no estoy totalmente contento con lo que he hecho, ni con lo que soy, ni con lo tengo, pero en mí se mantiene la certeza de que las cosas pueden mejorar. Lo cierto de todo, es que he aprendido y cada cosa que he hecho y me ha pasado, me ha dejado enseñanzas. Soy el resultado de lo que he vivido. Es maravilloso ser de las personas que conocieron todavía el mundo sin internet y que esperábamos meses para que una carta al extranjero fuera respondida. Pero también es excepcional ver los adelantos y cómo por medio de la tecnología hoy puedo conectarme y llegar a interactuar con personas en cuestión de segundos. En verdad la vida es maravillosa. Hace algunos días escuchaba un programa de radio donde se hablaba de las diferentes creencias sobre el final de la existencia, y básicamente se definían 2 grupos: los que aseguran que al morir todo acaba y los que creemos que después hay una continuidad. Yo tengo la certeza de que más allá de los años que pueda estar en esta tierra, hay algo más. Mi fe, cristiana, me regala esa seguridad. Sé que hay otros que tienen creencias distintas pero también tienen la esperanza de trascender. Y eso es maravilloso. A esta edad tengo muchas deudas, hay ocasiones en las que esos problemas atacan incluso mi salud emocional y física, pero fuera de eso tengo esperanza y sé que todo lo que estoy viviendo me servirá para tener un mejor futuro, para ser creativo, para ayudar más adelante a otros, para poner a prueba la fe. Cuando comencé los 20´s era un muchacho sin tanto afán y con ganas de comerme la vida. Al llegar a los 30´s estaba enamorado y pensaba en estabilizarme. El año pasado que comencé los 40´s encontré en mi actuar cotidiano cierta decepción por no avanzar a pasos agigantados, pero estoy seguro que esta década me depara sorpresas buenas. La vida es única, y hay que saberla vivir. Los verbos que lo permiten son: Amar, creer, reírse, enamorarse, soñar, actuar, ser generosos, compartir, asombrarse. Bienvenidos 41 años, allá voy, y quiero más…

viernes, 6 de marzo de 2015

Día 11. Secreto número 7: Disfrutá de comer bien.


Hoy, a la hora de almuerzo conversaba con un compañero de trabajo sobre la dieta que hace. Me sorprendió porque no parece de las personas que se cuidan mucho, y por lo que pude observar solo ingiere comida muy saludable y agua pura. Cuando le hice la observación sobre lo juicioso que es para comer me constestó que lo hace ya por costumbre, debido a que es diabético y necesita tener una dieta balanceada. Me dijo además, que si no le hubieran diagnosticado esa enfermedad crónica, seguramente no habría formado el hábito de comer bien y saludable. Esa afirmación de Carlos Francisco me hizo reflexionar sobre el hecho de que en esta era de la información y la rapidez, muchas personas optamos por comer sin disfrutar del acto mismo de alimentarnos y que formamos nuestra dieta con comida que no aporta nutrientes a nuestro cuerpo. Los seis secretos anteriores son una combinación de temas internos y físicos, sin embargo este último es completamente físico. Y es que comer bien, no necesariamente debe ser un tormento. El alimentarse sanamente es un hábito y si nos apegamos a la tesis de Charles Duhigg, en su libro “The power of habit”, después de los 21 días de formación del mismo debería ser algo natural, algo que se hace casi mecánicamente. Este secreto es indispensable, porque una mala alimentación pone en riesgo todo nuestro cuerpo y nuestro sistema inmunológico. La obesidad es un riesgo tremendo sobre todo para problemas coronarios, de diabetes, cáncer, etc. La diferencia entre comer bien y saludable, o no hacerlo puede ser nuestra vida misma. Hay quienes afirman que las dietas que muchos nutricionistas ponen son imposibles de seguir porque son caras o de ingredientes que no son parte de la cultura culinaria de donde crecimos. Y quizá tengan razón. Pero comer saludablemente no necesariamente es seguir un rito bien estructurado. Es comer más frutas y verduras, menos grasa y menos carne. Tener una dieta balanceada y beber la cantidad de agua pura correcta. Eso puede ser hasta más barato y es una inversión que a largo plazo te puede alargar la vida.