Hace varios años, escuché en la radio que alguien dijo que
te das cuenta que estás envejeciendo cuando tus amigos comienzan a morir. Yo
particularmente, he visto a varios de mi generación morir. Hoy, sin embargo, me
impactó profundamente la noticia del deceso de Edson. Una persona muy
responsable, trabajadora y lista. Recuerdo que cuando Daniel y Jaime me lo
presentaron, me pareció muy serio. Su semblante era así (en la foto que comparto es el único que no sonríe). Pero cuando comenzaba
a hablar sus palabras y el tono en que decía las cosas te sacaban la risa.
Varias veces salimos. En la navidad de 2012 me regaló un arbolito bonsái.
Durante varios meses manejó mi contabilidad. Era una persona con mucha energía.
Curiosamente, cuando la gente muere todo mundo habla bien de quien falleció.
Escribir estas líneas no es un cliché. Es un tributo a un hombre ejemplar. A
pesar de que tenía ya varios años de conocerlo y de que nuestra amistad fue
como las inglesas (un tanto distante), le tenía cariño. Me impresionaba lo
hacendoso que era. Supe que fue muy buen amigo de Jaime desde la infancia y que
después fueron un trío imparable con Daniel. Hoy, 11 de junio de 2015, Edson
Cruz falleció. Atrás de sí dejó un rastro de luz. Su familia lo llorará. Sus
amigos más cercanos lo llorarán. Yo valoro el haber tenido la bendición de conocerlo.
Fue una vida valiosa. Mi fe me convence de que él trascendió. Estoy seguro que
su esencia está mejor. Su existencia de cuarenta años, bañó de alegría a
quienes lo conocieron. Hoy el sol se apagó para sus ojos. Una nueva luz lo
envolvió. Descanse en paz.Hace varios años, escuché en la radio que alguien dijo que
te das cuenta que estás envejeciendo cuando tus amigos comienzan a morir. Yo
particularmente, he visto a varios de mi generación morir. Hoy, sin embargo, me
impactó profundamente la noticia del deceso de Edson. Una persona muy
responsable, trabajadora y lista. Recuerdo que cuando Daniel y Jaime me lo
presentaron, me pareció muy serio. Su semblante era así. Pero cuando comenzaba
a hablar sus palabras y el tono en que decía las cosas te sacaban la risa.
Varias veces salimos. En la navidad de 2012 me regaló un arbolito bonsái.
Durante varios meses manejó mi contabilidad. Era una persona con mucha energía.
Curiosamente, cuando la gente muere todo mundo habla bien de quien falleció.
Escribir estas líneas no es un cliché. Es un tributo a un hombre ejemplar. A
pesar de que tenía ya varios años de conocerlo y de que nuestra amistad fue
como las inglesas (un tanto distante), le tenía cariño. Me impresionaba lo
hacendoso que era. Supe que fue muy buen amigo de Jaime desde la infancia y que
después fueron un trío imparable con Daniel. Hoy, 11 de junio de 2015, Edson
Cruz falleció. Atrás de sí dejó un rastro de luz. Su familia lo llorará. Sus
amigos más cercanos lo llorarán. Yo valoro el haber tenido la bendición de conocerlo.
Fue una vida valiosa. Mi fe me convence de que él trascendió. Estoy seguro que
su esencia está mejor. Su existencia de cuarenta años, bañó de alegría a
quienes lo conocieron. Hoy el sol se apagó para sus ojos. Una nueva luz lo
envolvió. Descanse en paz.
La vida ofrece innumerables retos. Este blog es uno de ellos. Consideralo parte de vos también para que juntos emprendamos la interacción en este viaje maravilloso llamado "vida".
Emprendiendo
Law, People & Happiness
jueves, 11 de junio de 2015
lunes, 8 de junio de 2015
Día 16: Momentos Maravillosos (2)
El Podcast
Las cosas cotidianas van cobrando sentido y valor a medida
que se comparten y que forman parte de las historias que se entrelazan. Hoy más
temprano estaba preparándome un sándwich mojado (una de las tantas recetas que
aprendí en mi curso de cocina) y me puse a recordar las noches de los últimos
18 meses, cuando mi rutina era preparar cena para dos. A veces era muy cansado
porque era el corolario de jornadas agotadoras, pero los minutos que venían
cuando nos sentábamos a la mesa y nos veíamos comer eran poéticos. Ahora, a la
distancia me doy cuenta de que esos segundos eran trascendentes. En muchas
ocasiones he afirmado que la vida está compuesta por instantes y esos recuerdos
lo confirman. Ayer mi hermano estuvo desaparecido por varias horas, y estuve
muy angustiado, pensé lo peor. Y mientras el reloj caminaba lentamente, recordé
las veces que le cambiaba pañales cuando era pequeñito, y aquellas ocasiones en
las que salíamos a mojarnos con mi mamá cuando llovía muy recio. Ayer me di
cuenta de cuánto amo a mi hermano. Los momentos te hacen crecer. Mientras estás
viviéndolos no dimensionas lo importante que cada minuto es. Generalmente es
hasta que han pasado que los valoras. Estoy en un proceso de duelo por la
ruptura de una relación sentimental. Yo extraño esos momentos y estoy seguro
que esa nostalgia no es compartida por quien me abandonó. Sin embargo, no
guardo rencor, a pesar de las palabras hirientes y las acusaciones sin
fundamento. Todas las noches oro a Dios pidiendo protección por quien me regaló
dos años intensos. Dos años que persistirán en mi memoria como tiempo valioso.
Desde joven he creído que cuando das amor nunca salís perdiendo, porque si sos
correspondido es extraordinario, pero si no es así al menos crecés en ese sentimiento que hace
que valga la pena vivir. Hoy estoy frente a una hoja en blanco que ya tiene
muchas letras, y las imágenes de aquellas noches cuando cenábamos no dejan de
pasar por mi cabeza como una película sin final. El ruido de la lluvia se
encarga de agregarle más nostalgia a la noche. Estoy seguro de algo: Esos
instantes me hicieron feliz.
martes, 19 de mayo de 2015
Día 15: Momentos maravillosos (1)
La vida tiene sentido por los momentos que recordamos. A
medida que vamos tomando conciencia de nuestra propia existencia, los humanos
vamos acumulando en el cerebro un archivo inmenso de instantes. En este último
tiempo me ha tocado vivir un proceso de ruptura sentimental. Y durante estos
días he estado recordando aquellos minutos que le dieron certeza a mis
jornadas. No puedo dejar de recordar aquel día cuando el dinero no me alcanzó y
me sentía en un callejón sin salida, y me dijo que no me preocupara, que aunque
fuera una venta de tortillas de harina haríamos para salir adelante. O la
primera vez que tomó el timón de mi carro e iba con muchos nervios por temor a
chocar. Y también aquella primera vez que vinimos al apartamento y vimos todo
vacío y nos abrazamos debajo de la ventana de la que después se convirtió en
nuestra habitación. En el momento que esas cosas sucedieron parecían tan
cotidianas, pero ahora que nos hemos separado, tienen el valor inmenso de
recordarme que sea como fuere, ese tiempo fue extraordinario. Si tuviera la
posibilidad de volver el tiempo atrás (como el poema de Borges) y tuviera
chance de comenzar de nuevo, sería más consciente de vivir intensamente esos
instantes. De doblegar el orgullo y reconocer que nada vale tanto como esos
segundos que te marcan la vida. Quizá sería más cariñoso y menos dramático. Lo
cierto del caso, es que para quienes aún tienen la fortuna de tener una pareja
con la cual comparten su existencia, deben saber que en este mundo donde las
cosas fáciles están a la orden del día y donde las cosas superficiales te dejan
vacío, el tener la capacidad de disfrutar esos instantes puede hacer que la
vida sea un paraíso.
miércoles, 13 de mayo de 2015
Día 14. Cerrar Círculos y Volver a Vivir (2)
Este es el primer día del resto de mi vida. Acabo de terminar una
relación sentimental que creí sería hasta mi vejez. No fue así. Es evidente que
ambos tuvimos responsabilidad en que las cosas se nos salieran de las manos y
que llegáramos al punto de inflexión donde todo se desmoronó. He quedado muy
herido. Sin embargo, hoy he estado recordando los buenos momentos que
construimos juntos. No todo el tiempo fue malo, de hecho tuvimos tantas
vivencias hermosas que pesan mucho más que lo sucedido en este último tiempo.
No voy a negar que he derramado lágrimas al caer en la cuenta de que eso nunca
se repetirá. Pero inmediatamente recapacito y me percato de que eso que vivimos
juntos será un recuerdo entrañable para ambos. En las cosas más sencillas y
cotidianas nos veremos. Por eso debemos aprender a vivir con el presente. Debo
confesar que fui muy frío y hasta arrogante en varios momentos, y ciertamente
muy tarde lo veo. Reconozco mi parte de culpa. Ya no veré su reacción cuando
comprábamos queso para prepararlo derretido ni cuando extendía mis dedos
torcidos. Pero recordaré su voz grave. Siempre tan cariñosa. Cuando termina una
relación, ni el rencor ni el odio son una opción, aunque uno se sienta golpeado
o aunque lo postrero no haya sido como el resto. La paz se encuentra solo
perdonándose a sí mismo y perdonando la contraparte. La mejor forma de cerrar
un círculo es vivir el duelo, llorar, y desear lo mejor a la persona que
amaste. Terminar peleando no debe ser la página final del libro, no cabe en mi
cabeza que quienes se amaron tengan un corolario malo. Alguien me dijo que eso
era una estupidez. Respeto su punto, pero sigo creyendo que no es la manera de
concluir una hermosa historia. Sigo con la mirada en el futuro. Comienzo a
perdonarme. Perdono… No sé cuánto tiempo durará este proceso…Lo cierto es que
bendigo a quien me regaló dos años increíbles y espero que todo lo bueno que me
dio, le sea multiplicado por cien. Merece ser feliz, porque en su momento me regaló
una esperanza.
viernes, 17 de abril de 2015
Día 13: Cerrar círculos y volver a vivir (1)
En su libro “The Top Five Regrets of the Dying”, la
australiana Bronnie Ware muestra, de acuerdo a su experiencia como enfermera de
moribundos, las razones por la que la mayoría de personas que están por morir
se arrepienten. La tercera de ellas dice: “Me hubiera gustado haber tenido el
coraje de mostrar mis sentimientos”. De hecho, en un reportaje que el periódico
londinense The Guardian hizo sobre el libro, se afirma que muchas enfermedades se
desarrollan por la amargura y el resentimiento que crecen como consecuencia de
no mostrar los verdaderos sentimientos. Esta tesis es ampliamente desarrollada
por el Doctor Don Colbert en su libro “Emociones que matan”. Además de lo anterior,
he recordado que dentro de las 4 nobles verdades de la filosofía budista se
expresa que separarse de lo deseable es sufrimiento y no obtener lo deseado
también es sufrimiento. Estas no son perspectivas pesimistas de la existencia,
sino todo lo contrario. Creo que darte cuenta de las consecuencias del apego y
de no expresar tus sentimientos cobran una factura muy cara en tu propia vida.
En este momento, me encuentro en un proceso de cierre de círculos. Una
avalancha de sentimientos y emociones se han dejado venir en los últimos días y
he visto cómo cambia la perspectiva y proyección en poco tiempo. Tener el
coraje de decir y mostrar lo que se siente siempre es difícil porque creemos
que podemos perder a quien amamos o porque “queremos mantener la fiesta en paz”.
Sin embargo, tarde o temprano las consecuencias se dan, sea porque manifestaste
lo que sentías o porque no lo hiciste. En este último caso el perdedor sos vos
mismo. La mejor manera de pasar los procesos de duelo donde cerrás círculos y
te desapegás, es no teniéndole miedo al dolor de la pérdida. Finalmente, cuando
“dejás ir”, cuando perdonás y cuando aceptás que los ciclos terminan, se abren
nuevas posibilidades para tu vida. Una puerta se cierra, otras se abren. Un
período se acaba, otro comienza. Mientras nos mantenemos apegados a
lo que inevitablemente fluye, no nos damos chance de renacer, de retoñar y de
avanzar. No sabemos cuánto tiempo nos queda en esta existencia, lo mejor es
mostrar nuestros sentimientos y vivir el duelo, porque el tiempo sana todas las
heridas.
domingo, 15 de marzo de 2015
Día 12: Estoy a punto de cumplir 41 años... me gusta vivir.
Estoy a pocos días de cumplir 41 años, y como leí hace
tiempo, me encuentro en una encrucijada en la que no estoy totalmente contento
con lo que he hecho, ni con lo que soy, ni con lo tengo, pero en mí se mantiene
la certeza de que las cosas pueden mejorar. Lo cierto de todo, es que he
aprendido y cada cosa que he hecho y me ha pasado, me ha dejado enseñanzas. Soy
el resultado de lo que he vivido. Es maravilloso ser de las personas que
conocieron todavía el mundo sin internet y que esperábamos meses para que una
carta al extranjero fuera respondida. Pero también es excepcional ver los
adelantos y cómo por medio de la tecnología hoy puedo conectarme y llegar a
interactuar con personas en cuestión de segundos. En verdad la vida es maravillosa.
Hace algunos días escuchaba un programa de radio donde se hablaba de las
diferentes creencias sobre el final de la existencia, y básicamente se definían
2 grupos: los que aseguran que al morir todo acaba y los que creemos que
después hay una continuidad. Yo tengo la certeza de que más allá de los años
que pueda estar en esta tierra, hay algo más. Mi fe, cristiana, me regala esa
seguridad. Sé que hay otros que tienen creencias distintas pero también tienen
la esperanza de trascender. Y eso es maravilloso. A esta edad tengo muchas
deudas, hay ocasiones en las que esos problemas atacan incluso mi salud
emocional y física, pero fuera de eso tengo esperanza y sé que todo lo que
estoy viviendo me servirá para tener un mejor futuro, para ser creativo, para
ayudar más adelante a otros, para poner a prueba la fe. Cuando comencé los 20´s
era un muchacho sin tanto afán y con ganas de comerme la vida. Al llegar a los
30´s estaba enamorado y pensaba en estabilizarme. El año pasado que comencé los
40´s encontré en mi actuar cotidiano cierta decepción por no avanzar a pasos
agigantados, pero estoy seguro que esta década me depara sorpresas buenas. La
vida es única, y hay que saberla vivir. Los verbos que lo permiten son: Amar,
creer, reírse, enamorarse, soñar, actuar, ser generosos, compartir, asombrarse.
Bienvenidos 41 años, allá voy, y quiero más…
viernes, 6 de marzo de 2015
Día 11. Secreto número 7: Disfrutá de comer bien.
Hoy, a la hora de almuerzo
conversaba con un compañero de trabajo sobre la dieta que hace. Me sorprendió
porque no parece de las personas que se cuidan mucho, y por lo que pude
observar solo ingiere comida muy saludable y agua pura. Cuando le hice la
observación sobre lo juicioso que es para comer me constestó que lo hace ya por
costumbre, debido a que es diabético y necesita tener una dieta balanceada. Me
dijo además, que si no le hubieran diagnosticado esa enfermedad crónica,
seguramente no habría formado el hábito de comer bien y saludable. Esa
afirmación de Carlos Francisco me hizo reflexionar sobre el hecho de que en
esta era de la información y la rapidez, muchas personas optamos por comer sin
disfrutar del acto mismo de alimentarnos y que formamos nuestra dieta con
comida que no aporta nutrientes a nuestro cuerpo. Los seis secretos anteriores
son una combinación de temas internos y físicos, sin embargo este último es
completamente físico. Y es que comer bien, no necesariamente debe ser un
tormento. El alimentarse sanamente es un hábito y si nos apegamos a la tesis de
Charles Duhigg, en su libro “The power of habit”, después de los 21 días de
formación del mismo debería ser algo natural, algo que se hace casi
mecánicamente. Este secreto es indispensable, porque una mala alimentación pone
en riesgo todo nuestro cuerpo y nuestro sistema inmunológico. La obesidad es un
riesgo tremendo sobre todo para problemas coronarios, de diabetes, cáncer, etc.
La diferencia entre comer bien y saludable, o no hacerlo puede ser nuestra vida
misma. Hay quienes afirman que las dietas que muchos nutricionistas ponen son
imposibles de seguir porque son caras o de ingredientes que no son parte de la
cultura culinaria de donde crecimos. Y quizá tengan razón. Pero comer
saludablemente no necesariamente es seguir un rito bien estructurado. Es comer
más frutas y verduras, menos grasa y menos carne. Tener una dieta balanceada y
beber la cantidad de agua pura correcta. Eso puede ser hasta más barato y es
una inversión que a largo plazo te puede alargar la vida.
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